Lampiño

 
 
 

La raza, en general, toma su nombre del tronco que ha dado origen a la misma y, por ende a estas tres variedades, el Ibérico, que se corresponde además con el lugar donde se ha desarrollado durante siglos, la Península Ibérica. El cerdo Ibérico se trata del más claro representante del porcino extensivo en España, soporte tradicional de unos de los ecosistemas más nuestros e importantes del bosque mediterráneo, la dehesa.



El Catálogo Oficial de Razas de Ganado incluye a la Variedad Lampiño del Cerdo Ibérico en el Grupo de Razas Autóctonas en Peligro de Extinción.



La variedad Lampiño ostenta menor precocidad y desarrollo corporal que el resto de variedades, manifestando asimismo mayor tendencia al engrasamiento. Se caracteriza por la ausencia de pelo, o, en su caso, un pelo escaso y fino, dejando numerosos pliegues cutáneos, sobre todo en la región frontal. La piel es delgada y el color de su capa presenta diferentes tonalidades, desde un negro intenso hasta una tonalidad más clara similar a la pizarra. De cabeza bien proporcionada, con frente pequeña, orejas amplias y caídas, hocico marcadamente alargado, en ocasiones con presencia de mancha  blanca en el rodete de la jeta. Presentan prominencia en el morrillo. Las extremidades son más cortas, con variación desde muy finas a más gruesas.